EN ROJO

Me pasé una luz roja en un acto febril de rebeldia.
Y a juzgar por los posibles chillidos pavimentados y las caras blancas y boquiabiertas también debió haber estado escondido tras la esquina el mismísimo Mr. Presley con traje blanco con luces y lentejuelas. Cuadra y media mas tarde me di cuenta de que el escándalo era por mi culpa e inmediatamente me amarré un pañuelo a la cabeza y salí con todo y ametralladoras y cartuchos de dinamita gritando que era culpa de la luz. La policía se atrincheró y me apunto temblando en lo que intentaban negociar las condiciones de mi libertad. Yo malinterpreté uno de los gestos, agarré a algún turista despistado por el cuello y encañoné a la ciudad sin bajar las ventanillas. Luego los helicópteros, las luces sudorosas, vueltas, boom! Estallamos sobre Nebraska Avenue y caímos meciéndonos suavemente cuando el asfalto cobraba un color verde por el reflejo.
No sé en qué estaría pensando, pero esta aventurita mía me va a costar un fuerte dolor de cabeza en la mañana. Debo cuidarme de repetirla.


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