EL PEOR DE LOS DIAS SE TARDA EN LLEGAR

Ahora llega el tiempo de la onomatopeya. Todo debería explicarse con campanillas y platillos. Música para abejas.
Diciembre se aparece con cara de niño castigado: nos estaremos poniendo viejos o azules. Entonces convendría decir que Diciembre viene con gestos modernistas, ademanes rubendariezcos que pisarían mis zapatos si pudiesen. Diciembre, cantando a las grietas de America. Diciembre, regado con soles. Diciembre, con barba blanca y rieles de ferrocarril. Diciembre, con olor a Tibás. Diciembre de balas, Diciembre, en la espalda de Lennon. Diciembre, con ruido de colmena en pleno Diciembre. Enmelcochado señor Diciembre con sus botas puestas y el calendario roto. Un Si bemol de Diciembre.
El tiempo se me acomoda con nombre propio y no se puede evitar la espera demoledora: el desastroso mes de Diciembre que comenzara en el primer día de Enero.

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