NOCTÁMBULO

Las once y cuarenta. Hacía muchisimo tiempo que no intentaba dormirme a esta hora y a pesar de estar cansado hasta la médula, no me duermo. Quizá sea que mi noctambulismo ha ido ganando fuerza poco a poco y se ha apoderado de las once? Hasta dónde puedo perder terreno?
Hace unos minutos, despues de andar puteado con todo (puteado: véase costarriqueñismos pag. tál, inciso, tál...) decidí salir a prepararme una merienda. La puerta hizo un escándalo horroroso y mis pies se pegaron a la alfombra. En la cocina todo hacía ruido. Los calderos bebían y le cantaban a el fregadero que él seguía siendo el rey. Las dos siempre-peremnes cucarachas de mi vida (Frida y Diego) se escondieron al verme, pero tropezaron y la bulla fue insoportable. En fin, que las burbujas de la coca, la cuchara en el plato, la puerta, mi cama, al volver a ella, todo, me delata: Alejo intenta dormirse a las once y no le sale.
Y además, paso frente a la compu sin verle a la cara, mirando para otro lado, con miedo escénico: no estoy, soy un tipo normal que duerme a la medianoche y se levanta temprano a trabajar! Pero si estoy y cedo y mañana puede ser otro día perro y las fichas se mueven o se venden. Todo porque ahora no encuentro ni un puto resorte cómodo en mi cama, y se me abren los ojos sin pedírselo, y me molesta la luz del reloj, y el sonido del ventilador, y las cobijas, y la lluvia afuera...

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