PRÓXIMOS VIERNES POR LA NOCHE

Nos echaremos las calles en los bolsillos olvidando cada paso inmediatamente. Entraremos a algún lugar en el que vendan música y abrazos, con la cabeza escondida en el pelo, los ojos esquivos y las manos siempre extraviadas. En la entrada, un policía, no sabrá, jamás, a quién vió, se quedará pensando por horas, tratando de descifrar nuestros rostros. Nosotros nos sentaremos con botas y espuelas, en la barra a pedir, con la voz ronca y camuflageada, cualquier cosa: Una cerveza (y en los ojos la evidente disculpa por la ausencia de una cicatriz gorda y larga en la cara). El bicho raro vivirá por siempre. Tendremos un papel, una lista, en la frente. A la vuelta, la tierra se abrirá y nos tragará eternamente. Al caer, se irá pelando nuestra piel y nos dolerán los hombros como todos los días. Todo eso, para volver la cabeza y cerrarse puertas y cambiar de acera y buscarse la sombra en las muñecas. La luz de la estrellita que teníamos en la frente termina en un ángulo agudamente agudo, como una de sus puntas, y ya hemos recorrido bastante camino.
Que levante la mano el que no entienda.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Entérate cuando tu sitio web este caído.

pequeñas revelaciones del artista hambriento en una de sus ultimas noches de otoño lejos del eden (o en la acera del paraiso)